martes, 17 de abril de 2012

Marmalade Boy 7

Después de que se reunieran todos de nuevo, decidieron dar una vuelta por el parque y ver más atracciones. Mientras paseaban se fijaron en que ya era casi la hora de comer y pararon en uno de los puestos de comida de la zona. Como las chicas pidieron hamburguesas con patatas los chicos prefirieron comida china.
Cuando terminaron de almorzar Meiko sugirió pasar un rato en los puestos de feria ya que le gustaban mucho y como todos estuvieron de acuerdo no hubo ningún problema.
-- Meiko mira, pececitos de colores. Qué bonitos. Por favor podría darme un cacito me gustaría intentarlo.
-- Por supuesto señorita. Dijo el dependiente del puesto
Miki puso el cacito dentro del agua pero en cuanto el pez estuvo encima de la tela se rompió. Miki se desilusionó bastante ya que quería tener uno.
-- Tranquila, déjame probar a mí. Dijo Meiko mientras pedía otro cacito
Meiko tuvo más suerte que su amiga y consiguió uno de los peces más bonitos que había en todo el estanque.
-- Toma cógelo, es para ti. Dijo Meiko ofreciéndole la bolsita de agua donde guardaba el pez
Miki cogió la bolsita muy feliz.

Después del puesto de los pececitos se pararon en otro donde había que lanzar aros contra una pared llena de pinchos, el que acertara se llevaría un peluche en forma de conejito. Miwua quiso ser quien jugara por su experiencia como jugador de baloncesto profesional, lanzó sólo dos aros y acertó. El número máximo de intentos era de cinco oportunidades. Como acertó dos veces le tocaban dos peluches uno para Miki y otro para Meiko.
-- Miki te gustaría entrar a la cueva del terror? Preguntó Yuu
-- A la cueva del terror? Es que me han dicho que da mucho miedo.
-- Parece interesante. Yo me apunto. Dijo Meiko
-- Meiko!!? Tú quieres ir!!?
-- Porque te sorprende tanto, a mí siempre me han gustado las películas de miedo.
-- Sí pero es que yo esperaba que tú….
-- No me dirás que le tienes miedo a cuantos monstruos verdad Miki? Le dijo Yuu en tono de burla
-- Por supuesto que no idiota!!!!!
-- Entonces todo arreglado. Dijo con una sonrisa mientras la cogía del brazo y la llevaba refunfuñando hacia la entrada de la atracción.
A medida que avanzaban las dos parejas se encontraban con serpientes gigantes, zombis, muñecos con cuchillos clavados y llenos de sangre así como cualquier otro tipo de monstruo. A los chicos ese tipo de cosas no les asustaba más bien les hacía gracia, en cambio Miki estaba muerta de miedo y no soltaba el brazo de Yuu por nada del mundo. A cada monstruo que parecía se ponía a chillar y se abrazaba más a él. A Yuu le gustaba sentir así de cerca a Miki aunque sólo fuese durante unos minutos.
Por otra parte Meiko también estaba algo asustada pero cuando sintió la mano de Satoshi contra la suya y la ternura con la que le miraba se sintió a salvo de todo y siguió adelante sin preocuparse de nada.
Una vez fuera de la cueva del terror se montaron en diferentes atracciones como los coches de choque, el látigo, la nube que sube y baja pero la era pequeñita no la grande, el barca fantasma y muchas atracciones más.

Como lo estaban pasando tan bien no se dieron cuenta de la hora hasta que Miki miró su reloj.
-- Dios mío son casi las cinco.
-- Es verdad que rápido se me ha pasado todo. Comentó Meiko
-- A mí también se me ha hecho corto el día. Dijo Miwua
-- Bueno siempre podemos volver otro día. Concluyó Yuu
-- Tienes razón, intentemos pasarlo lo mejor posible. Dijo Miki
-- Por qué no nos hacemos una foto así nos la podremos llevar de recuerdo. Sugirió Satoshi
-- Es una idea estupenda verdad Miki?
-- Claro, pero donde podemos hacernos las fotos no veo ningún sitio por aquí.
Meiko sacó su cámara de su bolsito.
-- No te preocupes yo tengo una.
-- Meiko eres la mejor!!!
Todos se pusieron en posición mientras esperaban que Meiko llegara con alguien para hacerles la foto por suerte una pareja que pasaba por allí se paró y se ofreció a ayudarles. Para que quedaran bien en la foto las chicas se pusieron en el medio, Miki tenía a su lado a Yuu y Meiko tenía a Miwua. Como era una cámara instantánea enseguida pudieron ver la foto.
-- Vaya, estamos todos muy bien. Qué foto más bonita. La pondré en la mesa de nuestra habitación. Decía Miki mientras miraba la foto
-- Chicas os apetece comer algodón de azúcar. Preguntó Yuu
-- La verdad es que sí. Hace bastante tiempo que no lo pruebo. Dijo Meiko
-- Yo también quiero un poco.
-- Entendido, marchando dos algodones de azúcar. Satoshi me acompañas?
-- Claro, ahora venimos.
Los dos muchachos se alejaron un poco hasta un puesto de comida donde vendían algodones de azúcar y algunas golosinas.
-- Umm, ha sido un día precioso. Me lo he pasado muy bien. Y tú Meiko te has divertido?
-- Sí. Dijo Meiko con una sonrisa
-- Es una lástima que tengamos que irnos pero les prometimos a nuestros padres que no llegaríamos tarde. Además quiero tener tiempo para leer el guión de tu obra. Me gustaría terminarla antes del lunes.
-- Por qué antes del lunes?
-- Porque ese día se sabrá la decisión del consejo y a partir de entonces todo el instituto empezará con los preparativos para el festival. Y quiero ser la primera en saber de que va a tratar la obra que vamos a representar.
-- Tienes demasiada confianza en mí. Lo más seguro es que elijan a otra persona.
-- Tonterías, eres demasiado modesta. Conociéndote seguro que la obra será un éxito. Por cierto has pensado ya quienes van a ser los protagonistas.
Meiko se echó a reír.
-- Tomad, dos algodones de azúcar. Dijo Yuu ofreciéndole su algodón de azúcar a Miki al igual que Miwua le daba el suyo a Meiko
Cuando las dos chicas dieron las gracias emprendieron el regreso a casa.
Las chicas iban cargadas de cosas, peluches, comida y además una bolsita con un pez de regalo.
-- Madre mía cuantos regalos. No sé dónde los voy a poner.
-- Conociéndote seguro que les encuentras un sitio.
Miki sonrió y le sacó la lengua a Yuu.
-- Por cierto Miwua tienes algún plan para esta tarde. Le preguntó Yuu
-- La verdad es que no. Además como mis padres estarán fuera durante el fin de semana no tengo por qué volver temprano.
-- Quieres decir que ahora mismo estás viviendo solo? Preguntó Miki
-- Se podría decir que sí.
-- Jooo que envidia.
Meiko no quería llegar a casa todavía porque tendría que despedirse de Satoshi de modo que se le ocurrió una idea.
-- Esto….te….gustaría… cenar en casa con nosotros? Preguntó una sonrojada Meiko sin atreverse a mirarle
-- Me encantaría. Contestó Miwua con una gran sonrisa
Los dos muchachos se miraron y sonrieron. Miki que les había estado observando se sintió muy triste mientras Yuu, por su parte, empezó a comprender el extraño comportamiento de Miki.

jueves, 2 de febrero de 2012

Marmalade Boy 6

Yuu sólo guardaba silencio mientras observaba a Miki.

-- Aunque me alegra que decidieras venir.
Miwua miraba a su amigo pero él estaba como ausente.
-- Miki. Has conseguido hablar con Yuu?
-- Sí, no te preocupes ya está todo solucionado. Dijo con una gran sonrisa
Miki no quería preocupar a su amiga ahora que empezaba a ser feliz.
-- Me alegra oírlo. Pero he notado que no le has dirigido la palabra desde que salimos de casa.
-- Bueno, es que no se ha dado la ocasión, eso es todo.
Miki intentaba disimular lo mejor que podía.
-- Bueno chicas, que os parece si damos una vuelta en barca por el parque. Sugirió Miwua
-- Suena genial. Me gustaría mucho. Dijo Meiko ilusionada
Yuu miraba a Miki y sabía que estaba triste pero no comprendía del todo la razón por la que estaba así. Las dos parejas fueron hasta un pequeño puente que separa el parque del lago y se montaron en las barcas. Meiko se montó con Miwua en la primera barca y a Miki no le quedó más remedio que irse con Yuu.
-- Las damas primero. Dijo Yuu haciendo una reverencia
Miki se sentía extraña, a pesar de estar triste por la relación de Meiko con Miwua no se sentía incómoda estando con Yuu sino todo lo contrario y eso la confundía. Tanto Miwua como Yuu eran los que remaban, las chicas mientras tanto sólo disfrutaban del paisaje. A Meiko le gustaba sentir la brisa fresca del agua y a Miki le encantaba ver el agua correr entre sus dedos.
-- Te lo estás pasando bien. Preguntó Miwua
-- Sí. Dijo con una gran sonrisa
-- Pero lo cierto es que estoy preocupada por Miki. Ayer ella y Yuu discutieron y parecen estar muy tensos.
-- Lo sé, Yuu al principio no pensaba venir porque no quería que Miki se sintiera incómoda. Pero parece ser que ayer arreglaron el malentendido.
-- Eso espero. Dijo con cierto aire de preocupación.
Mientras Meiko y Miwua hablaban acerca de ellos, Miki y Yuu permanecían en silencio. Miki se sentía rara, intentaba mirar a Yuu pero cuando él se daba cuenta retiraba la mirada mientras sus mejillas se sonrojaban.
Miki: “Por qué me siento así? Cada vez que me mira noto que me tiembla todo el cuerpo, y eso no es normal en mí”
Yuu sonreía al ver a Miki ponerse nerviosa cuando estaba cerca de él. Puede que después de todo no fuera tan mala idea haber aceptado la invitación de Satoshi.


Parque de Atracciones
1:00 PM

Los chicos por fin llegaron a su lugar de destino después de haber pasado por su visita al parque. Las chicas entraron primero por la taquilla mientras Miwua y Yuu entregaban las entradas. A su alrededor se podían ver muchísimas atracciones como la montaña rusa, la cueva del terror, el tren de medianoche….. así como puestos de feria donde conseguir regalos o puestos de comida donde poder pararse a comer algo sin tener que salir del recinto. Miki estaba muy contenta de poder estar allí ya que nunca había podido hacerlo.
-- Miki qué te parece si vamos a subirnos a la montaña rusa. Le preguntó Meiko
-- Es que me da un poco de miedo. Ya sabes que las alturas no son mi punto fuerte.
-- Está bien, si no quieres no tenemos por qué subir. A ver a ver…. Mira allí hay un puesto de feria. Quieres ir?
Miki se sentía mal, no era justo que todos renunciaran a una atracción sólo por ella. Debía ser fuerte y superar su miedo.
Miki cogió la mano de Meiko.
-- Vamos a la montaña rusa.
-- Pero…..
-- No te preocupes por mí, estaré bien. Además creo que ya es hora de que supere mi miedo a las alturas. Si no lo intento nunca lo sabré.
-- Estás segura? La montaña rusa es la atracción más fuerte que hay. Si no estás acostumbrada no deberías subir. Le preguntó Yuu
-- Está decidido. Subiremos a esa montaña. Dijo Miki muy decidida
Meiko se sentía feliz pero también un poco culpable, sabía que Miki lo estaba haciendo sólo por ella. Nuestros amigos se colocaron en fila esperando su turno. Miki miraba hacia arriba y se le hacía un nudo en el estómago sólo de pensar que tendría que subir ahí arriba.
Cuando les llegó su turno instintivamente Miki se agarró muy fuerte del brazo de Yuu antes de que subieran al tren. Yuu la miró y pudo darse cuenta de que Miki lo estaba pasando mal, las piernas apenas la sostenían y sus manos no dejaban de temblar.
A pesar de que ella quisiera subir, él no estaba dispuesto a que pasara por eso. Quería ayudarla a superar su vértigo pero no de aquella manera. Así que tomó una decisión, Yuu cogió a Miki de la mano.
-- Miwua sube con ella. Os esperaremos abajo.
Meiko ya estaba subida en el tren y Satoshi permanecía a su lado todavía de pie.
-- De acuerdo.
Cuando vio que Yuu y Miki se dirigieron hacia la salida Meiko hizo el intento de levantarse para irse tras ellos pero Miwua la detuvo.
-- Tranquila, ella estará bien.
A pesar de que sabía que Satoshi tenía razón no podía evitar sentirse mal. Cuando llegaron a la salida Miki estaba roja como un tomate. Sentía que el corazón se le saldría del pecho en cualquier momento.
Miki: “Por qué me he abrazado a él cuando estaba asustada. Por qué siento la necesidad de tenerle cerca.”
-- Gra… gracias Yuu.
-- No ha sido nada. Tranquila.
-- Pero tú querías subir y por mi culpa has tenido que quedarte aquí.
Miki tenía la mirada baja ya que no se atrevía a enfrentare directamente a él.
-- Bueno, ya habrá más oportunidades de intentarlo. Dijo con una sonrisa
Miki se quedó embobada mirándole roja como un tomate.
Miki: “Me encuentro bien estando a su lado. Con él me siento protegida. Ayyyyyyy soy tan feliz.”
De repente se dio cuenta que desde que salieron de la atracción Yuu no le había soltado la mano lo que hizo que ella se pusiera aún mas colorada.
Miki y Yuu permanecían tranquilos esperando a Meiko y a Miwua sin saber que alguien más les estaba observando.

miércoles, 29 de junio de 2011

Marmalade Boy 5

Hola a todos! Estrenamos nuevo diseño que ya iremos remodelando poco a poco y estrenamos trocito de nuestro relato! Espero que os guste y que lo disfruteis tanto como yo :)

(Tres horas después)

Los padres de los chicos estaban en el salón viendo la tele cuando Rumi mira el reloj de la cocina.
-- Chiyako, a qué hora dijeron los chicos que se iban.
-- A las doce creo que Miwua venía a recogerles.
En ese momento suena el timbre y Meiko que estaba ya lista bajó a abrir cuando sus padres salieron corriendo todos juntos a recibir a Miwua. Ante el gesto infantil de sus “padres” Meiko suspiró resignada como si se lo esperara.
-- Hola!!!!! Dijeron todos al abrir la puerta pero como llegaron todos a la vez perdieron el equilibrio y cayeron al suelo
Miwua: (Gota)
-- Buenas tardes.
-- Es guapísimo. Dijo Rumi
-- Sí si, es un bombón.
Tanto Rumi como Chiyako parecían estar muy contentas con Miwua mientras Yoji y Jin le estrechaban la mano a Miwua.
-- Te encomendamos a nuestra hija. Cuídala mucho. Le dijo Jin
-- Sino te las verás con nosotros.
-- No se preocupen.
Miwua vio a Meiko que se acercaba lentamente hacia la puerta. Le pareció la chica más hermosa que había visto nunca. Llevaba el pelo más ondulado de lo normal recogido en dos coquitos con forma de caracol. Los labios estaban ligeramente pintados con un color muy suave. Tal y como Miki le escogió la noche anterior, como traje eligió una falda larga vaquera azul cielo con un top blanco y su chaleco vaquero a juego. Como toque final Miki decidió que no le quedarían mal unos pendientes redonditos azules que tenía.
Cuando las miradas de los dos muchachos se encontraron, Meiko no pudo evitar sonrojarse.
-- Cómo estoy? Preguntó algo tímida
Miwua se acercó a ella.
-- Estás preciosa.
-- Lo dices de verdad?
-- Si no lo creyera de corazón no te lo diría.
Al ver a Meiko tan arreglada hasta sus padres se sorprendieron quedándose todos boquiabiertos.
-- Esa es nuestra hija? Preguntó Jin sin acabar de creérselo
-- Se está convirtiendo en toda una mujer de eso no hay duda. Contestó Yoji
En ese momento apareció Yuu bajando las escaleras.
-- Hola Yuu.
-- Hola Satoshi.
Cuando los dos muchachos estuvieron frente a frente hicieron un saludo muy extraño como los que hacen en las fraternidades, al finalizar el saludo sonrieron contentos.
-- Yuu, y Miki. Preguntó Meiko
-- Tranquila ya está acabando.
-- Ya bajo!!!!!!!
Se escuchó decir a Miki desde el piso de arriba mientras iba bajando las escaleras.
-- Perdonad el retraso pero es que el zapato no quería entrar. Hola Miwua.
-- Hola Miki. Cómo estás.
-- Bien gracias. Y tú.
-- Muy bien también.
Como Miki había ayudado a Meiko a vestirse ella no quería ser menos. Decidió ponerse una falda cortita roja con una camiseta corta amarilla, el pelo también lo llevaba recogido en dos coquitos y para hacer de ésta una ocasión especial, se maquilló los labios con los productos de belleza que le regaló Chiyako.
-- Y bien cómo estoy?
-- Estás preciosa Miki. Yuu fue el primero en hablar
-- Sí, además ese color te favorece. Contestó Miwa
Miki se sonrojó por los comentarios de los chicos pero sobre todo por la respuesta de Yuu, le hizo muy feliz que dijera eso de ella.
-- Madre mía. Dijo Rumi
-- Parece una princesa. Exclamó Jin
Los cuatro padres no podían creer que sus dos hijas pequeñas hubiesen crecido tan deprisa.
-- Y parece que fue ayer cuando les cambiábamos los pañales. Cómo pasa el tiempo. Exclamó Jin con nostalgia
Miki lo escuchó y sintió algo de vergüenza.
-- Papá!!!!!
Aunque Meiko también se sintió un poco incómoda no dijo nada.
-- Bueno, será mejor que nos vayamos. Dijo Yuu en el momento apropiado
-- Sí, tienes razón. Ha sido un placer conocerles. Adiós
-- Adiós. Dijo Meiko dándole un beso en la mejilla a Rumi y a Chiyako
-- Tranquilos no llegaremos tarde. Chao
-- Adiós. Y portaos bien.
La última en salir fue Miki quien antes de marcharse besó también a Rumi y a Chiyako.
-- Pasadlo bien!!!! Dijeron todos

Como el parque no quedaba lejos de el centro decidieron ir hasta allí dando un paseo. Al principio Miki y Yuu quisieron dejarles un poco a solas para que pudieran hablar de modo que siempre iban un poco más atrás.
Miki les observaba y no podía evitar ponerse triste cosa que no le pasó desapercibida a Yuu.
Hacía un día realmente lindo, el sol brillaba con mucha intensidad y había pocas nubes en el cielo. Si pasabas cerca de un lugar donde hubiera muchos árboles se podía escuchar a los pájaros cantar.
-- Aún es pronto. Si queréis podemos parar en algún sitio antes de llegar. Dijo Miwua intentando romper un poco el hielo
-- Me parece bien. Tú que dices Miki. Le preguntó Meiko
-- Por mi no hay ningún problema.
-- Hay un sitio muy bonito cerca de aquí. Y además está justo al lado del parque de atracciones. Sugirió Yuu
-- Bien!!! Me encanta conocer sitios nuevos.
-- Por mi no hay inconveniente. Contestó Meiko
-- Entonces en marcha. Concluyó Miwua
Meiko estaba contenta, su deseo se había cumplido, podía estar un día más con Satoshi. Como era su primera cita se sonrojaba cada vez que Miwua la miraba o la tocaba pero su corazón latía con mucha fuerza. Sus ojos tenían un brillo especial. Y su sonrisa demostraba lo feliz que era.
Miki: “Meiko parece tan feliz. Hacía mucho tiempo que no la veía sonreír así. Me pregunto si Miwua podrá hacer desaparecer esos recuerdos”
-- Mirad cuanta gente hay.
-- Claro, como es fiesta todo el mundo aprovecha para salir. Le contestó Yuu
Miki miraba a su alrededor había muchas parejas paseando por la calle, y también se podían ver niños jugando y correteando por ahí. La ciudad de Tokio además de grande, era muy bonita. Se notaba que estaba muy cuidada, había muchos jardines y árboles que hacían que el paisaje fuera aún más bonito.
Cuando iban a cruzar una calle Miwua vio un camión de helados que estaba parado en la esquina.
-- Espérame aquí.
Meiko se quedó parada en el paso de cebra junto con Miki y Yuu que llegaban justo detrás.
-- A dónde va ahora ?Preguntó Miki
-- No lo sé.
Cuando pasó un ratito le vieron aparecer con cuatro cucuruchos de helado en la mano.
-- Siento haberos hecho esperar pero había mucha gente en la cola. Tomad.
-- Has comprado helado de fresa. Dijo Meiko un poco sorprendida
-- Y el mío de chocolate. Dijo Miki
Yuu cogió su helado de vainilla y por último Miwua se quedó con uno de fresa.
-- Gracias Satoshi. Ha sido todo un detalle. Le dijo Yuu
-- No es nada. Pensé que como hace mucho calor os apetecería algo fresco.
-- Claro sobre todo si la que pasa calor es Meiko no??? Dijo Yuu burlándose en broma de él
-- Bueno…. No voy a negarlo. Contestó un poco avergonzado
-- Muchas gracias.
Meiko le dio un beso en la mejilla.
-- Gracias Miwua.
-- Venga dejadlo ya o vais a conseguir que me avergüence.
Todos sonrieron y continuaron caminando comiéndose tranquilamente los helados.
-- Por cierto Miwua cómo has sabido cuáles son los helados que nos gustan.
-- Eso es fácil. El de Yuu ya lo sabía, el de Meiko lo descubrí ayer cuando fuimos a la cafetería, y el tuyo me lo dijo él.
-- A eso se le llama jugar con ventaja.
-- Puede ser, pero que yo sepa eso te ha venido muy bien. Le contestó Miwua refiriéndose al helado
Como ante eso Miki no pudo decir nada se enfadó aún más. Meiko y Yuu sonrieron ante la conversación de sus acompañantes.
-- Ya hemos llegado. Dijo Yuu
Todos miraron el lugar que presenciaban ante ellos. A Miki le gustó mucho el lugar y enseguida se le pasó la rabieta que tenía.
-- Este lugar es precioso. Dijo empezando a pasear
El lugar que Yuu había elegido era un parque con amplios jardines, árboles para disfrutar de una pequeña siesta, bancos donde poder sentarse y como atracción principal había un enorme lago que atravesaba todo el parque. En el centro del recinto había una fuente tallada cuya agua cambiaba de color.
-- Yuu cómo encontraste este parque. Le preguntó Miwua
-- Cuando supe que tenía que mudarme, me recorrí toda la ciudad, tenía curiosidad por conocer el sitio dónde iba a vivir. Y sin saber cómo llegué hasta aquí. Me gustó tanto que desde aquel día vengo siempre que pudo.
-- Meiko mira que fuente más bonita!!!!
Meiko se acercó corriendo junto a su amiga dejando a los chicos atrás. Las dos muchachas se quedaron un rato mirando aquella fuente. Como Miwua y Yuu estaban solos era el momento perfecto para hablar.
-- Por lo que veo aún no le has dicho nada a Miki.
-- No.
-- Y piensas hacerlo.
-- No lo creo, por una parte estoy deseando hacerlo pero por otra pienso que el no hacerlo es lo mejor para todos. Para serte totalmente sincero tengo miedo de que ella no sienta lo mismo por mi. No lo soportaría. Y además están nuestros padres. Nunca aceptarían que hubiera algo entre Miki y yo.
-- Comprendo que estés preocupado por eso pero ellos deben entender que es una decisión que sólo os incumbe a vosotros dos.
Yuu sólo guardaba silencio mientras observaba a Miki.
-- Aunque me alegra que decidieras venir.
Miwua miraba a su amigo pero él estaba como ausente.

martes, 22 de marzo de 2011

Marmalade Boy 4

Yuu sonrió, al escuchar el robot sintió algo cálido en su corazón. Yuu se había comportado un tanto frío con ella porque estaba enfadado consigo mismo por no haber sabido protegerla. No hacía más que preguntarse que hubiera pasado si él no llega a tiempo, si le hubiese pasado algo a Miki por su culpa nunca se lo perdonaría.
Yuu siempre había estado enamorado de Miki. Desde que la conoció supo que era la chica con la que deseaba pasar el resto de su vida. Pero a pesar de eso nunca se lo dijo. Tenía miedo de que ella lo rechazara. Eso le habría hecho mucho daño.
Aunque no le haya confesado sus sentimientos, a Yuu le encanta poder estar con ella, hacerla rabiar, verla sonreír, protegerla. Había tantas cosas que amaba de ella: su ternura, su inocencia, su alegría, su fuerza.
No era justo que sufriera más por su culpa. Durante un rato Yuu pensaba en silencio tumbado en su cama.

Mientras tanto Miki seguía viendo la tele aunque en realidad sólo era en apariencia, ya que su mente estaba en otra parte.
Miki: “Me pregunto si Yuu habrá escuchado mi mensaje. Seguirá enfadado conmigo?”
-- Miki, te gusta la película? Miki….hija estás bien? Preguntó Rumi
-- Eh, sí, perdona mamá, qué querías decirme.
-- Pareces preocupada. Hay algo que quieras contarnos?
-- No, estoy bien de verdad.
Miki intentaba disimular, no podía contarles lo ocurrido en la tienda, era demasiado humillante. Miró su reloj.
-- Es un poco tarde, y estoy cansada. Me voy a dormir. Buenas noches.
Al salir del comedor Miki suspiro aliviada. Por el momento había conseguido esquivar a sus padres.
Miki: “Hace un buen rato que no veo a Meiko. Creo que se quedó hablando con alguien por teléfono. Iré a ver si está en la habitación”
Cuando Miki subió las escaleras y miró hacia su puerta, vio que el robot estaba colocado ahí. Tragó saliva. Tenía miedo de lo que pudiera encontrar en él. Temblorosa se acercó a la puerta, cogió el robot, lo miró durante unos segundos, antes de apretar el botón de play, cerró los ojos.
--Miki, siento mucho haberte hecho daño. Pero quiero que sepas que no estoy enfadado contigo. Por favor perdóname.
Miki abrió lentamente los ojos, después de escuchar el mensaje se sintió más aliviada. Ahora sabía que Yuu no la odiaba. Sonrió profundamente y abrazó el robot contra su pecho mientras echaba un vistazo a la puerta de Yuu, después entró en su habitación.
Meiko estaba dentro de la habitación, había mucha ropa encima de la cama y el armario estaba abierto.
-- Meiko, que haces.
-- Ah Miki, que camisa te gusta más, la azul o la roja? Dijo mientras sostenía las dos camisas, una en cada mano.
Miki las observó durante unos segundos.
-- Para serte sincera no me gusta ninguna.
Meiko: Caída
-- Por cierto quién llamó antes, estuviste un buen rato hablando.
-- Era Satoshi.
Meiko se sonrojó.
-- Satoshi??? Satoshi Miwua??? Nuestro presidente escolar???
Meiko asintió.
-- Aunque no lo creas, yo también estoy sorprendida. Nunca había sentido esto por nadie.
-- Pero cómo???!!!No me habías dicho nada!!!
-- Eso es porque todo ocurrió esta tarde. Cuando llegaste iba a contártelo pero te vi tan triste que no me atreví a hacerlo.
-- Entiendo. Y por qué Miwua. Tiene fama de gustarle mucho las mujeres. No me gustaría verte sufrir por su culpa.
Miki miraba a Meiko, había un brillo especial en sus ojos.
-- Miki, él no es como todo el mundo cree. Es sensible y cariñoso. Si te ve triste o preocupada intenta hacerte sonreír. A pesar de que sólo nos hemos visto un par de veces siento como si le conociera.
Miki estaba sorprendida, jamás había visto actuar de esa manera a su amiga y mucho menos por un chico. Por un lado se alegraba por ella, pero por otro temía que aquello sólo fuera la calma antes de la tempestad.
-- Hoy ha sido todo tan bonito. Cuando estoy a su lado me siento bien. Hace que me olvide de todos mis problemas.
Miki la escuchaba en silencio.
-- Hace un rato me ha llamado para quedar mañana. Tiene unas entradas para el parque de atracciones que han abierto hoy. Por qué no nos acompañáis. Estoy segura de que a Yuu no le importara. Y yo me sentiría más tranquila si estuvieras conmigo.
-- Yo… no sé. No creo que Yuu quiera ir ya sabes que no le gusta ir a ese tipo de sitios.
-- Por favor Miki, esto significa mucho para mí.
Meiko le cogió las manos a Miki y la miró directamente a los ojos.
Miki: “Qué puedo hacer. Viéndola tan ilusionada no puedo decirle que no. Pero si acepto mañana tendré que estar todo el día cerca de Yuu y me sentiría muy incómoda”
Miki esbozó una sonrisa para tranquilizar a su amiga.
-- Está bien. Iremos al parque de atracciones.
Meiko estaba tan contenta que abrazó fuertemente a Miki.
-- Gracias Miki. Iré a decírselo a Yuu.
Cuando Meiko se había ido se dejó caer en la cama, se tumbó en ella y cruzó los brazos por detrás de la cabeza.
Miki:“He hecho lo correcto. Después de todo lo que ha sufrido. Por fin ha encontrado a alguien que la hace feliz y yo no puedo negarle eso.”
Miki vio el guión de la obra encima de la mesa, se levantó para cogerlo y se quedó mirándolo.
Miki: “Hace algunos años que Meiko vive con nosotros. Puede que sus padres no fueran los mejores del mundo pero para ella eran su única familia. Y separarse de ellos tuvo que ser un golpe muy duro. A pesar de que intentaba hacerse la fuerte, yo sé que estaba sufriendo mucho. He intentado ayudarla en todo lo que he podido. Y sin embargo tengo la sensación de que Miwua ha conseguido hacer más por ella en un solo día que yo en todo este tiempo.”
Miki dejó de nuevo el guión en la mesa y suspiró profundamente. En ese momento Meiko entró de nuevo en la habitación muy sonriente.
-- Tengo buenas noticias. Yuu ha accedido a venir con nosotros.
-- Que bien. Me alegro por ti.
-- Aunque sigo sin tener ropa que ponerme para mañana.
-- De eso me encargo yo. Qué te parece esto.
Miki sacó del armario la falda vaquera larga con su camiseta blanca a juego y su chaleco vaquero.
-- Me parece bien. Hacía tiempo que no me lo ponía.
Meiko miró a Miki y sin decir nada la abrazó con ternura.
-- Gracias por todo Miki. No sé que sería de mí si no te tuviera a mi lado.
-- Siempre que me necesites estaré contigo. No quiero que nos separemos nunca.
Meiko se sintió muy feliz al escuchar aquellas palabras. Miki le estaba abriendo su corazón. Sin poderlo evitar dos lágrimas recorrieron el rostro de Meiko, estaba llorando de felicidad.
-- Te quiero mucho Miki.
-- Y yo a ti.
Las dos amigas se abrazaron. Ahora se sentían más unidas que nunca. Confiaban plenamente la una en la otra.
Yuu que se había quedado escuchando la conversación apoyado en la puerta con las manos metidas en los bolsillos se marchó sonriendo satisfecho.


Casa de los Koishikawa
Viernes 12 de Mayo
9:00 AM.

Hacía algo de tiempo que había amanecido, en la habitación de las chicas entraban algunos rayos de sol por la ventana. Miki se despertó y ya no podía conciliar el sueño. Empezó a dar vueltas en la cama hasta que decidió que lo mejor era levantarse. Al incorporarse se dio un golpe en la cabeza contra la parte de debajo de la cama de Meiko ya que dormían en dos literas. Meiko aún seguía durmiendo.
-- Nunca me acuerdo de la dichosa cama. Dijo frotándose dolorida la cabeza
Al bajar las escaleras vio que el salón estaba cerrado normalmente está abierto hasta que algún miembro de la familia se levanta y la cierra para no despertar a los demás.
-- Me pregunto quién estará levantado tan temprano.
Instintivamente Miki se acercó a la puerta del comedor y la abrió. Echó una ojeada a la habitación y se encontró con Yuu detrás de la barra de la cocina echando un poco de zumo en su taza.
-- Buenos días dormilona.
-- Bue... buenos días.
Miki aún seguía un poco incómoda por lo ocurrido el día anterior. Y desvió la mirada hacia otro lado para no encontrarse frente a él.
-- Cómo es que estás levantada tan temprano. Normalmente no sueles madrugar.
-- Es que no podía dormir.
-- Acaso te preocupa algo.
Miki: “Y me lo pregunta precisamente la persona causante del problema”
-- No, que va, es sólo que anoche me acosté muy temprano y ya no tenía sueño.
-- En ese caso, supongo que tendrás hambre. Venga dime que te apetece.
Yuu había cambiado totalmente su comportamiento. Sin saber por qué había vuelto a ser el mismo de siempre.
Miki: “Mírale, nadie diría que ayer me ignoraba por completo, actúa como si no hubiera pasado nada. Y yo aquí sintiéndome como una completa idiota”
-- No hace falta que te molestes, puedo hacérmelo yo.
-- Sí, pero hoy me apetece preparártelo yo. Dijo con una sonrisa
Miki se quedó mirándole sorprendida, sus mejillas cobraron un color rojizo.
-- Miki, Miki estás bien?
-- Eh si, perdona. Quiero unas tostadas con mermelada y un poco de zumo.
-- Entendido.
Miki: “Ojalá siempre fuera así de cariñoso conmigo. Cuando le conoces bien, te das cuenta de que es un chico dulce y sensible. Además es tan guapo. Por primera vez me alegro de que mis padres no tengan nada de sentido común. Después de todo puede que el intercambio de parejas no fuera tan mala idea.”
Miki sonrió abiertamente. Cuando estaba con él se sentía relajada y tranquila. Mientras esperaba a que llegara su desayuno se sentó en el sofá a ver algo en la tele. Empezó a cambiar los canales pero no había nada interesante.
-- Vaya que chasco, no hay nada que me guste.
Yuu la miraba desde la cocina y sonreía. Después de un rato los dos muchachos se sentaron a la mesa a desayunar.
-- Me has puesto la mermelada de frambuesa. Y el zumo de melocotón. Dijo un poco sorprendida ya que no esperaba que Yuu conociera sus gustos
-- Son tus sabores preferidos. Como hoy es un día especial pensé que sería una buena ocasión para tener un desayuno diferente al de todos los días.
Miki se sonrojó una vez más. Por su parte Yuu sólo se había preparado una taza de café caliente. En ese momento la puerta del salón se abre apareciendo Meiko tras ella aún medio dormida.
-- Buenos días.
-- Buenos días. Qué tal has dormido? Preguntó Miki
-- Fatal. Estaba tan nerviosa que no conseguía dormirme.
-- No tienes de que preocuparte. Sólo es una cita. Además yo estaré contigo en todo momento.
-- El burro hablando de orejas.
Miki se enfadó ante el comentario de Yuu y le miró de una manera un tanto agresiva. Yuu siguió desayunando como si nada.
Miki: “Y yo pensaba que éste era amable. Seré idiota”
-- Por cierto a qué hora viene Satoshi a recogerte.
-- Me dijo que estaría aquí sobre las doce.
-- Bien, entonces me da tiempo a darme una ducha caliente.
-- Pero no tardes mucho, recuerda que tienes que ayudarme con el peinado.
-- Tranquila, tenemos tiempo de sobra.
-- Meiko, yo te aconsejaría que te buscaras a otra persona, porque cuando se trata de bañarse a Miki no hay quien la saque de la ducha..
-- Serás borde!!! Dijo enfurecida poniendo las manos sobre la mesa
-- Y tú una tonta por habértelo creído.
Yuu le sacó la lengua a Miki y ésta hizo lo mismo. Mientras veía como se peleaban Meiko no pudo evitar echarse a reír.
-- Se puede saber de que te ríes.
-- Os picáis como si fuerais dos niños pequeños.
Miki como si de una rabieta se tratara se sentó de nuevo en su silla todavía enfadada y se tomó su desayuno.

domingo, 6 de marzo de 2011

Marmalade Boy 3

Miki entró en la habitación de Meiko que durante un tiempo también era la suya pero no encontró a nadie, miró a su alrededor por si encontraba el guión de la obra pero tampoco lo veía.
-- Miki, que haces.
Meiko estaba en la puerta con una toalla recogida en el pelo y su pijama (azul cielo con los puños, cuello y bordes con un azul más oscuro)
-- Estaba buscando el guión para el festival pero no lo veo.
-- No me extraña, ya se lo he entregado a la señorita Ryoko.
-- Ya??? Tan pronto, me hubiese gustado leerlo antes de que lo entregaras.
-- No te preocupes, entregué el guión original pero no la copia.
-- Tienes una copia?
-- Sí, aunque al principio no me acordaba de que la tenía. La he encontrado esta tarde.
-- Genial!!!
-- Si quieres puedes leerla.
Meiko sacó de la mesita de noche la copia del guión y se la entregó a Miki.
-- Cuando acabemos de cenar empezaré a leerla. Seguro que me encantará.
-- Por cierto mamá me ha dicho que has estado toda la tarde con Yuu. Que tal te ha ido?
Miki cambió la expresión de su cara al recordar lo ocurrido aquella tarde en la tienda.
-- Prefiero no hablar de eso.
-- Por qué tienes esa cara. Es que acaso ha pasado algo?
Miki asintió.
-- Habéis discutido?
-- No, pero estamos muy tensos. Yuu apenas me dirige la palabra, y ha estado evitándome toda la tarde.
Meiko veía muy preocupada a su amiga, eso le llamó la atención.
-- A ver cuéntame, qué ha pasado. No puede ser tan grave como para que estés así de triste.
Meiko se sentó en el borde de la cama y le indicó a su amiga que se sentara a su lado. Miki al principio dudó un poco pero al final accedió.
-- Todo empezó esta tarde cuando una chica llegó a la tienda, se mostraba muy cariñosa con Yuu e incluso llegó a besarle pero lo peor de todo es que a él no parecía molestarle.
-- Entiendo, estás enfadada porque una chica muy guapa ha intentado ligar con Yuu no es eso? Miki no estarás celosa…
-- Celosa Yo???? Cómo puedes pensar eso!!!!
Meiko comenzó a reírse lo cual hizo que Miki se enfadara aún más.
-- No le veo ninguna gracia!!!!!!!!!
-- Perdona, perdona. Pero es que no creo que tengas motivos para estar enfadada. Yuu trabaja en una tienda y ser amable con la gente forma parte de él aunque eso en algunas ocasiones requiera tener que hacer algo que tú no quieras. Estoy segura de que para Yuu ese beso no significó nada pero no podía decirlo abiertamente porque eso le habría causado muchos problemas en el trabajo.
Miki no dijo nada sólo guardó silencio, se había dado cuenta del error que había cometido.
Miki: “Meiko tiene razón. No he sido justa con él. Debería haber intentado comprenderle y en vez de eso lo único que hice fue reprocharle lo que había hecho y enfadarme con él”
-- Chicos a cenar!!!!!!!!!!
Rumi les llamaba desde abajo. Aunque las dos sentían curiosidad por saber que había pasado entre los chicos decidieron que era mejor esperar un tiempo.
-- Anda alegra esa cara. Cuando hables con él te sentirás mejor, ya lo verás.
-- No creo que quiera escucharme.
-- No digas eso. Tienes que tener un poco más de confianza en ti misma. Si no lo intentas nunca lo sabrás. Estoy segura de que Yuu te escuchará y comprenderá que todo ha sido un mal entendido.
Después de oír las palabras de ánimo de Meiko, Miki se sintió mucho mejor.
Miki: “Gracias Meiko. Ahora puedo comprender un poco mejor a Yuu.”
Miki se sentía con fuerzas para afrontar la situación y poder hacer las paces con él.
Miki sonrió y se levantó de la cama para estirarse un poco.
-- Uhmm, la verdad es que trabajar en la tienda me ha dado mucha hambre. Qué te parece si bajamos a cenar.
Al ver que ya empezaba a hacer chistes, Meiko se tranquilizó un poco aunque todavía estaba intranquila. Se había dado cuenta de que Miki se estaba enamorando de Yuu y eso le preocupaba. No quería verla sufrir.

Antes de bajar a comer las chicas terminaron de vestirse: Meiko se secó el pelo mientras Miki se ponía el pijama (rosa con corazoncitos rojos). Como Meiko se sentía muy animada por su cita con Satoshi quiso cambiar un poco el peinado y se recogió el pelo en dos largas trenzas. Por su parte Miki se peinó con dos coletas.
Cuando entraron en el salón, Yuu, Chiyako y Rumi ya estaban sentados en la mesa. Yuu (Camiseta blanca y pantalones grises) había empezado a comer antes de que ellas llegaran.
-- Que buena pinta tiene todo. Dijo Miki al sentarse
-- Lo hemos preparado entre las dos. Esperamos que os guste. Dijo Chiyako
-- Que aproveche!!!! Dijeron todos para bendecir la mesa.
-- Decidnos que tal ha ido el día. Preguntó Rumi
Al principio todos guardaron silencio, pero Meiko intervino.
-- Muy bien, aunque estamos un poco cansados ya falta poco para el festival y tenemos que prepararlo todo.
-- Qué os toca hacer este año? Preguntó Rumi
-- Aún no lo sabemos. El lunes saldrán las listas con las actividades para este año. Estoy deseando saberlo. Contestó Miki muy ilusionada
Yuu había terminado de cenar, se estaba levantando de la mesa cuando Chiyako intervino.
-- Hijo ya te vas?
-- Sí, hoy no tengo mucha hambre. Perdonad.
Las cuatro mujeres se quedaron mirándole mientras se marchaba, Rumi, Chiyako y Meiko le miraban con sorpresa mientras que Miki le miraba con tristeza y preocupación. Meiko sabía que Yuu estaba tenso pero lo cierto es que a ella también le sorprendió la actitud de Matsura.
Cuando Yuu estaba saliendo del comedor sonó el teléfono.
-- Lo cojo yo .Diga?
-- Hola Yuu. Qué tal estás?
-- Satoshi. Bien gracias. Y tú?
-- La verdad es que no me puedo quejar. Me alegra que hayas cogido el teléfono quería hablar contigo.
-- Conmigo? Para qué?
-- Tienes algún plan para mañana?
-- No.
-- Genial!!! Te gustaría venir con Miki al parque de atracciones que han inaugurado esta mañana?
-- No sé Satoshi, la verdad es que la cosa no está muy bien entre Miki y yo. Dijo mirando hacia el comedor donde estaba Miki
-- Entre Koishikawa y tú? Qué ha pasado? Preguntó sorprendido
-- Nada, sólo que hemos discutido y no creo que sea el mejor momento para salir los dos solos.
-- No he dicho que fuerais a estar solos. Meiko y yo os acompañaríamos.
-- O sea que sólo nos quieres para salir con Meiko no?
-- Bueno, dicho de esa forma queda un poco mal. Yo pensaba hacer una cita doble.
-- Ya y qué piensa Meiko de todo esto. Porque te advierto que no te va resultar fácil convencerla.
-- Eso ya esta hecho. Esta tarde hemos estado juntos en una cafetería, y después nos hemos ido de compras. Parecía que se lo estaba pasando bien. Incluso al despedirnos quedamos en salir mañana pero creo que si Miki está con ella se sentirá mas relajada. Por eso te he propuesto de ir los cuatro juntos.
Yuu no se podía creer lo que Miwua decía ya que conocía a Meiko y era una chica independiente, con carácter, a la que no le gustaba salir con chicos por que le parecían inmaduros e irresponsables, además la relación entre sus padres la marcó mucho desde que era pequeña y ese era uno de los motivos más importantes por los que no quería comprometerse.
-- Tío estás seguro que era Meiko la que iba contigo.
Satoshi: S
-- Claro que estoy seguro. Cómo puedes preguntarme eso????!!!!!!!!
-- Vale vale. Tranquilo. Sólo era una broma.
De repente Satoshi se puso serio.
-- Yuu, si quieres arreglar las cosas con Miki, esta es una oportunidad única. No la dejes escapar.
Yuu se quedó en silencio como planteándose la posibilidad de acceder a lo que Satoshi le estaba proponiendo, instintivamente miró hacia Miki que estaba viendo la tele y hablando con Chiyako y con Rumi en el sofá, parecía muy feliz.
-- Con quién estás hablando?
Yuu escuchó una voz detrás de sí. Era Meiko.
-- Es Satoshi.
Meiko se puso muy contenta al saber que la persona que estaba al teléfono era Miwua.
-- Puedo hablar con él?
-- Claro. Miwua te paso a Meiko, quiere hablar contigo.
-- De acuerdo. Oye Yuu, piensa lo que te he dicho.
-- Lo haré te lo prometo.
Yuu le pasa el teléfono a Meiko y se va hacia su habitación dejando a una entusiasmada Meiko hablando con Miwua.
Cuando llegó a la puerta de su cuarto vio algo colgado en el pomo de la puerta, era el robot de Miki. Lo cogió, entró en su habitación y pulsó el botón de play.
-- Yuu perdóname. Siento mucho lo que ocurrió esta tarde en la tienda. Te prometo que intentaré cambiar. Por favor no te enfades conmigo.


Continuará... :P

viernes, 4 de marzo de 2011

Marmalade Boy 2

Junk Jungle

Miki se había cambiado de ropa para trabajar en la tienda. Como pensaba que hoy tendría que entrenar decidió llevarse ropa de cambio. Para cambiarse se metió en uno de los probadores aprovechando que no había entrado ningún cliente en la tienda.
-- Menos mal que he traído ropa limpia.
Miki sacó de la mochila su camiseta de pote pote y una falda corta marrón a juego con ella. Mientras Miki se cambiaba entró un muchacho a la tienda y sin querer se dio cuenta de que en uno de los probadores había una chica cambiándose. En el rostro del chico se dibujó una sonrisa maliciosa y procurando no hacer mucho ruido se dirigió hacia el probador. En ese momento ni Yuu ni Kijima estaban en esa zona. Kijima había salido a comprar y Yuu estaba en el almacén.
Miki se quitó la parte de arriba del uniforme sin saber que había alguien observándola. De pronto Yuu apareció de detrás de la cortina para saber como estaba Miki, cuando Yuu se dio cuenta de lo que estaba haciendo aquel muchacho, la furia se apoderó de él, se dirigió hacia allí con paso decidido y cerrando la cortina del probador con fuerza dijo:
-- El espectáculo se ha terminado. Así que márchate.
La expresión de Yuu era seria y fría, el muchacho al sentirse descubierto se puso a temblar y a decir cosas sin sentido, al final acabo marchándose tropezando con las cosas que había a su alrededor y pidiendo disculpas. Después de que el muchacho se hubiera ido se quedó unos segundos delante de la cortina.
-- Miki, estás bien?
-- Sí.
Miki al oír a Yuu se tapó con la camiseta pero no sabía muy bien que estaba pasando. Ahora estaba roja y nerviosa.
-- Gra….gracias.
Mientras Miki terminaba de vestirse los dos permanecieron en silencio. Cada uno por dos razones distintas. Miki abrió la cortina y Yuu la miró pero ella mantenía la mirada baja.
Miki: “No puedo mirarle a la cara. No después de esto. Me siento tan avergonzada.”
-- La próxima vez que vayas a cambiarte, avísame. Y asegúrate de cerrar bien las cortinas.
-- Lo siento.
Ahora era Yuu el que estaba distante y frío con ella, aunque Miki seguía resentida con él por lo ocurrido antes, en cierta manera había vuelto a ser la misma. Sin decir nada se colocó el delantal y empezó a ordenar las estanterías.


Por su parte Meiko y Miwua empezaron a dar un paseo mientras decidían a qué lugar iban a ir. Como ninguno de los dos daba el primer paso Miwua decidió ser él quien rompiera el hielo.
-- Yuu me ha comentado que eres amiga de Miki.
-- Sí, nos conocemos desde que éramos pequeñas. Se podría decir que hemos crecido juntas.
-- Entonces debes conocerla muy bien.
-- A veces creo que la conozco más a ella que a mi misma. Aunque no pertenezcamos a la misma familia siempre la he visto como una hermana pequeña. La quiero mucho y deseo verla feliz.
-- Entiendo.
-- Oye y qué me dices de ti. Cómo conociste a Yuu.
-- Fue por pura casualidad, él estaba en la biblioteca un día que fui a devolver un libro de arquitectura que a él le interesaba tener.
-- Eso es algo que no entiendo. Si tu padre es arquitecto debe tener esos libros en casa.
-- Sí, pero él se toma muy en serio su trabajo y no quiere que nadie toque sus cosas. Creo que por esa razón empezó a interesarme tanto la arquitectura.
-- La tentación de hacer algo prohibido, sí sé lo que se siente. Cuando alguien te dice que no hagas algo sientes aún más ganas de hacerlo.
-- Sí, aunque no siempre obtienes la recompensa que esperas.
Meiko se sentía relajada, tranquila y eso se notaba. Por alguna razón con Miwua se comportaba de manera diferente a los demás.
-- Es cierto. Pero siempre merece la pena intentarlo.
En ese momento pasaron por una tienda de peluches muy bonita. Meiko se acercó entusiasmada al escaparate. Le encantaban los peluches.
-- Mira ese osito de ahí. Es precioso no crees?
Miwua se acercó para ver a que peluche se refería, era un osito gordito marrón con un corazón entre las manos que decía “I love You” y miró la cara sonriente de Meiko.
-- Se parece mucho a un osito que tenía cuando era pequeña. Solía abrazarme a él cundo tenía miedo o me sentía triste. Le quería tanto que sufrí mucho cuando mi madre lo rompió.
-- Si tanto te gusta, no te preocupes, es tuyo.
Fue la respuesta de Miwua ante la sorpresa de Meiko. Al salir de la tienda Meiko abrazó fuertemente contra su pecho el paquete donde estaba envuelto el regalo. Sus mejillas estaban sonrojadas y su mirada tenía un brillo especial.
-- Gra..gracias. Me has hecho muy feliz.
Miwua sonrió.
-- No ha sido nada tranquila. Qué, tienes hambre? Hay una cafetería cerca de aquí donde sirven una comida estupenda.
-- Y tienen emparedados de chocolate?
-- Los mejores del mundo.
-- Entonces en marcha.
Meiko estaba radiante de felicidad, después de todo lo que había sufrido aquello le parecía un sueño hecho realidad. Mientras veía como Miwua comenzaba a andar ella se quedó un segundo donde estaba, quería disfrutar al máximo aquel momento.
Meiko: “Por qué me late tanto el corazón. Siento algo tan cálido dentro de mí. Nunca me había sentido así .”
Meiko alcanzó a Satoshi y le cogió de la mano, al principio Satoshi se sorprendió mucho ante este gesto pero al ver la sonrisa de Meiko no dijo nada y siguieron caminando cogidos de la mano hasta llegar a una cafetería donde no pararon de hablar animadamente, de vez en cuando Miwua hacía algo gracioso para hacer reír a Meiko.
Estaba siendo una tarde perfecta, Meiko no quería que acabara nunca. Al salir de la cafetería estaba empezando a oscurecer.
-- Vaya pero si ya está oscureciendo.
-- No nos hemos dado cuenta de la hora. Y eso es una buena señal.
Meiko asintió.
-- Ey Miwua.
Miwua se dio la vuelta y se encontró con algunos de sus compañeros de clase.
-- Que tal estáis chicos.
-- Bien. Ahora íbamos a ir a los recreativos. Te apetece venir.
-- Es una oferta tentadora pero me temo que tengo que rechazarla. Ya he hecho planes para hoy.
-- No quieres ir? Estas seguro? Sasuke estará allí.
-- Lo siento chicos. En otra ocasión será. Hasta luego.
Miwua echó a andar seguido de Akizuki mientras sus amigos se quedaban muy sorprendidos viendo como se marchaba.
Meiko por un momento temió que aceptará la invitación. Deseaba estar con él el mayor tiempo posible. De camino a casa tenía una cara un poco triste ya que no sabía cuando podrían volver a salir juntos. Sabía que podría verle en el instituto siempre que siquiera pero no era lo mismo.
Meiko se mantenía detrás de Satoshi en silencio. Miwua lo notó y quiso animarla un poco.
-- Estás muy callada desde que salimos de la cafetería. Te pasa algo?
-- No, tranquilo no me pasa nada. Dijo intentando disimular
-- Eso espero porque me gustas más cuando sonríes.
Meiko quería saber más cosas sobre él. Pero no se atrevía a preguntárselo, tenía miedo de su reacción.
-- Quién es Sasuke. Algún compañero de clase.
-- Sí, es un viejo amigo del colegio. De vez en cuando jugamos juntos algunos partidos de baloncesto. Es muy bueno, muchas veces me ha costado bastante vencerle.
-- Entiendo.
-- Oye piensas apuntarte a algún club este año. Preguntó Miwua
-- No, el año pasado pertenecía al club de literatura pero ahora prefiero concentrarme en mis estudios. Además de esa forma tengo más tiempo libre para poder escribir.
--Eso está bien. El año pasado yo pertenecía al club de baloncesto. Pero en este curso me eligieron miembro del consejo escolar y tuve que dejarlo.
-- Siendo tan popular no te deben faltar admiradoras. No entiendo como no tienes novia.
-- Quizás sea porque no he encontrado a ninguna chica que sepa darme lo que busco. Cuando eres alguien conocido, es cierto que muchas chicas se interesan por ti pero no están contigo por tu forma de ser sino sólo por ser quien eres y después poder presumir de ello ante los demás. Todos te juzgan sin conocerte y se creen con derecho a entrometerse en tu vida. Entonces te das cuenta de que realmente no le importas a nadie. Empiezas a desconfiar de todo el mundo. Aunque eres amable con la gente siempre guardas una distancia por temor a que te hagan daño.
Meiko le escuchaba en silencio y se daba cuenta de que al principio ella había hecho eso, juzgarle sin conocerle por lo que se sintió un poco culpable pero también supo que ellos dos se parecían muchísimo. Ambos tenían miedo de expresar sus sentimientos por temor a que les hagan daño por eso nunca abren sus corazones a los demás escondiéndose tras una sonrisa.
De repente Miwua se dio cuenta de que no había parado de hablar de sí mismo durante un rato.
-- Lo siento no quería aburrirte con mis problemas.
-- No te preocupes. Te entiendo mejor de lo que crees. Además siempre viene bien poder desahogarse y hablar con alguien.
Sin darse cuenta llegaron a la esquina de la calle donde vivía Meiko.
-- Bueno hemos llegado.
Miwua le estaba pasando el paquete del osito a Meiko cuando se resbaló, inmediatamente los dos muchachos bajaron a cogerlo y sus manos se tocaron. Se miraron sonrojados el uno al otro durante unos segundos pero ninguno dio el primer paso. Miwua se levantó le dio el paquete a Meiko la cual decepcionada lo recogió con una mirada triste. Miwua tenía que hacer verdaderos esfuerzos por no abrazarla o besarla pero no quería aprovecharse de la situación, por el momento tendría que esperar.
-- Será mejor que me vaya.
-- Gracias por todo. Me lo he pasado muy bien.
-- Si quieres podemos vernos mañana. Dijo un poco tímido
Meiko se puso muy feliz. Y eso hizo que Miwua se relajara un poco.
-- Me encantaría. Y sonrió
-- Entonces trato hecho. Nos vemos mañana.
-- De acuerdo. Hasta mañana.
Meiko se marchó hacia su casa mientras Miwua se quedaba en la lejanía observándola. Meiko salió corriendo hacia su casa feliz.
-- Ya estoy en casa.
Mientras se estaba quitando los zapatos en la entrada alguien salió a su encuentro.
-- Menos mal que ya has vuelto. Estábamos muy preocupados. Dijo Chiyako
-- Siento haberos preocupado. Y Miki ha llegado ya?
-- Llamó diciendo que iba a ayudar a Yuu en la tienda. Así que llegarán un poco más tarde. Dijo Rumi
-- Quieres cenar algo? Hemos preparado tu plato favorito. Dijo Chiyako
-- La verdad es que tengo un poco de hambre.
-- Ha sido un día muy largo por qué no vas a darte un baño caliente. Eso te ayudará. Terminó Rumi
Meiko sonrió se acercó a la mujer que le estaba hablando y le dio un beso en la mejilla con mucho cariño.
-- Gracias. Me voy al baño.
Meiko se fue corriendo escaleras arriba muy contenta dejando a las dos mujeres un tanto desconcertadas.

Mientras todo esto ocurría vemos a Yuu y a Miki salir del Junk Jungle. Los dos estaban muy serios. Miki permanecía detrás de él con la mirada desviada hacia el suelo.
Miki: “Yuu no ha vuelto a hablarme después de lo que ocurrió esta tarde en la tienda y ahora ni siquiera me mira a la cara. No sé si está enfadado conmigo. Y yo tampoco me atrevo a preguntárselo.”
Durante el camino de regreso a casa Yuu permaneció en silencio, tenía una cara seria e inexpresiva. Miki quería hacerle ver que ya no estaba tan enfadada como antes.
-- Al final no ha venido tanta gente como pensábamos.
-- Sí, es cierto.
Yuu no había desviado su mirada ni siquiera un momento. Su respuesta fue tan fría que Miki prefirió no insistir, bajó la mirada y permanecieron en silencio hasta llegar a casa. Al entrar sus madres salieron a saludarles a la entrada.
-- Hola chicos. Qué tal ha ido el día? Preguntó Rumi
-- Bien. Por cierto dónde están papá y Yoji.
-- Están terminando los detalles de su último proyecto. Avisaron diciendo que iban a llegar tarde. Así que hemos pensado que podríamos cenar mientras les esperamos. Contestó Chiyako
Yuu que no había pronunciado palabra desde que entró se quitó los zapatos y se dirigió hacia su cuarto.
-- Me voy a mi habitación.
Tanto Chiyako como Rumi se quedaron un poco sorprendidas por al actitud de su hijo.
-- Mamá ha llegado Meiko ya?
-- Sí, llegó hace un rato. Y parecía bastante contenta.
-- Eso quiere decir que ya habrá terminado la obra para el festival.
Miki se puso muy contenta y salió corriendo escaleras arriba hacia la habitación de Meiko.
-- Voy a verla.
Las dos madres se miraron sin entender nada.
-- Chiyako no tienes la impresión de que nos hemos perdido algo.
-- Sí. Y me temo que no lo sabremos en mucho tiempo.

jueves, 3 de marzo de 2011

Relato Marmalade Boy


MARMALADE BOY

"Una obra para el festival. Enfrentamiento final en el torneo de tenis"


Instituto Toryo
Jueves 11 de mayo
5:00 PM.

El timbre del instituto empezó a sonar dando por finalizadas las clases. Los pasillos empezaron a llenarse de alumnos que charlaban animadamente mientras se marchaban a casa, otros que se dirigían a los clubs de deporte y los menos afortunados tenían que quedarse a limpiar tanto los patios como las clases correspondientes.
Miki Koishikawa terminó de cambiarse los zapatos dejando algunos libros en su taquilla, cuando cogió su cartera para marcharse oyó una voz a su espalda.
-- ¡¡¡¡Miki espera!!!!
-- Guinta. Qué pasa.
Mientras su amigo recuperaba un poco el aliento.
-- He estado buscándote por todo el instituto. Como hoy te tocaba ser delegada pensaba que estarías en clase.
-- Sí, pero he terminado un poco antes porque Yuu me ha ayudado con las tareas.
-- Ah. Guinta cambió por completo la expresión de su cara
-- Querías decirme algo?
-- Nada en especial, sólo que el entrenamiento se ha suspendido porque están limpiando las pistas.
-- Ah era eso. Ya lo sabía.
Guinta: Piedra
-- Lo sabías?? Pero cómo!!!!
-- Me encontré con Nachan esta mañana en el pasillo y me lo dijo.
-- Pues podrías haberlo dicho antes. He estado buscándote durante un buen rato sabes!!!!!!!
Miki ocultándose tras su maleta intentaba tranquilizar a su amigo.
-- Lo siento.
-- No grites tanto chaval. Se te oye desde la parte de atrás.
Los dos chicos se quedaron un poco sorprendidos ya que no esperaban a nadie cerca de ellos.
-- Yuu. Qué haces aquí. No deberías estar en la tienda?
-- Sí, pero volví a recoger algunas cosas que necesito para terminar el traslado.
-- Entiendo.
-- Así que con vuestro permiso me marcho. Adiós
Yuu hizo un gesto de saludo con la mano en señal de despedida y comenzó a andar hacia la salida del instituto mientras Miki salía detrás de él corriendo para alcanzarle.
-- Yuu espérame, me voy contigo.
-- Miki!!!!!
Guinta gritó con todas sus fuerzas pero no obtuvo ningún resultado salvo la rabia de ver como Miki se marchaba con Matsura.
-- Mierda. Murmuró enfadado y se marchó

Era una tarde preciosa, el sol se ocultaba por encima del mar dejando el cielo de un color anaranjado. Las gaviotas sobrevolaban la playa en busca de refugio y comida. Miki contemplaba el paisaje mientras paseaban. Yuu caminaba en silencio.
-- Que paisaje más hermoso. Ojalá todos los días fueran como éste.
Yuu sonreía para sí mismo, le gustaba ver a Miki feliz y animada. Aunque temía que Miki se viniera a abajo con todas las cosas que se avecinaban: el torneo de tenis, el festival, ser delegada de clase. Le preocupaba que Miki no fuera capaz de decir que no. Y que cargara con todo.
-- Y Meiko? Creía que volverías a casa con ella.
-- Normalmente volvemos juntas a casa pero hoy decidió quedarse en la biblioteca para terminar la obra del festival ya que se acerca la fecha de entrega.
-- Ya veo.
-- Me encantaría que pudiéramos representar la obra de Meiko. Eso la haría muy feliz. Además se está esforzando tanto en ella que creo que es imposible que no la escojan.
-- Por lo que veo confías mucho en ella.
-- Sí, confío plenamente en ella. Es una buena escritora. Sabes que ganó el premio a la mejor novela del año?
-- Vaya. Eso está muy bien.
Miki entristeció un poco su rostro.
-- Pero a pesar de todo ello: Meiko nunca ha tenido confianza en sí misma. Y creo que eso es por culpa de sus padres. Nunca la han apoyado en nada. Y cuando ella les dijo que quería ser escritora, la castigaron durante un mes. Ha sufrido tanto, no es justo. Ella se merece ser feliz.
-- Aunque no la conozco mucho. Creo que Meiko es una chica fuerte. Saldrá adelante. Y ahora que te tiene a ti a su lado seguro que lo consigue. Tú eres su mejor apoyo.
-- Tú crees?
-- Sólo hay que veros juntas para darse cuenta de que os comportáis como si fuerais hermanas.
-- La verdad es que no me había dado cuenta de ello. Pero ahora que lo dices siempre he visto a Meiko como la hermana mayor que nunca tuve. Cuando tengo algún problema siempre me escucha en silencio y me aconseja lo que cree que es mejor para mí.
-- Aunque ahora serás tú la que se encargue de animarla y apoyarla.
-- Sí. Dijo Miki muy animada y sonriente
-- Por cierto. Hoy trabajaras hasta tarde?
-- Lo más seguro es que sí, cuando se acercan las vacaciones siempre hay mucho trabajo. Además esta tarde me toca limpiar el almacén.
-- Yo… esto…si quieres yo podría ir a echarte una mano. Así tendrías menos trabajo.
Miki tenía sonrojadas las mejillas y permanecía con la mirada desviada hacia el suelo. Yuu la miraba con ternura y esbozando una sonrisa le respondió.
-- Un ofrecimiento así es imposible de rechazar.
Miki se puso muy feliz al saber que Yuu aceptaba trabajar con ella.
-- Aunque te advierto que es un trabajo muy duro.
-- Tranquilo, sabré apañármelas. Además soy más fuerte de lo que imaginas.
Yuu prefirió no hacer ningún comentario al respecto que la pudiera hacer enfadar. Estaba feliz de poder compartir esa tarde con Miki sin nadie que les molestase.


Tienda “Junk Jungle”
5:30 PM

Miki y Yuu se estaban acercando a la tienda cuando ven el rótulo que hay sobre ella, como Miki nunca había antes allí tenía mucha curiosidad por conocer aquel lugar.
Miki: “Así que es aquí donde trabaja Yuu.”
Al entrar empezó a mirar con detalle el interior de la tienda.
Miki: “A pesar de que el nombre no es muy original, tengo que reconocer que por dentro no está tan mal.”
Mientras Yuu y Miki estaban en silencio el dueño de la tienda salió de una habitación trasera al escuchar entrar a alguien.
-- Ah eres tú Yuu. Me tenías preocupado, hoy has llegado más tarde de lo normal.
-- Lo siento mucho jefe.
Kijima por primera vez desde que había salido había reparado en la presencia de Miki.
-- Yuu quién es esa chica tan bonita que te acompaña.
-- Jefe le presento a Miki Koishikawa.
-- Buenas tardes señor. Es un placer conocerle.
Miki hizo el típico saludo japonés que consistía en inclinarse ante la persona que se acaba de conocer.
-- El placer es todo mío. Yuu tenía razón cuando dijo que eras muy hermosa.
Miki se puso colorada como un tomate ante el comentario de Kijima gesto que hizo que Yuu se sintiera incómodo y avergonzado.
Miki: “ Yuu ha dicho que soy hermosa?”
Kijima observó que ambos jóvenes se sonrojaron. Esbozó una sonrisa e intentó romper un poco el hielo.
-- Si te gusta algo de la tienda sólo tienes que pedirlo. Hoy invita la casa.
-- Gracias señor.
-- Jefe como siga así nos vamos a arruinar. Yuu puso las manos en jarra mientras suspiraba con resignación
Miki comenzó a reír cuando parecía que el ambiente estaba más relajado una chica entró en la tienda y se dirigió hacia Yuu.
-- Buenas tardes. Yuu tienes la camisa que te encargué.
Era una chica muy guapa. Tenía el cabello negro, y los ojos azules. Llevaba puesto un conjunto de chaqueta vaquera con su falda a juego aunque para Miki esa falda estaba demasiado corta.
-- Sí, espera un segundo. Jefe es el pedido número 11.
-- Entendido.
Kijima cogió una bolsa de debajo del mostrador y se la dio a Yuu.
-- Aquí tienes.
-- Muchas gracias. Eres un encanto.
La chica le dio un beso a Yuu en la mejilla, y se fue despidiéndose con una sonrisa.
-- Adiós.
Miki veía como esa chica coqueteaba descaradamente con Yuu y a él no parecía disgustarle.
Miki: “¿¿¿¡¡¡¡¡Pero que hace???!!!!! Será fresca la tía”
Miki estaba furiosa además de sorprendida. Kijima se dio cuenta de la situación y decidió intervenir para suavizar el ambiente.
-- Miki te gustaría tomar una taza de café está recién hecho.
-- Eh, sí gracias. Muy amable
Kijima se dio la vuelta y le sirvió una taza de café a Miki.
-- Aquí tienes. Espero que te guste.
Yuu se colocó el delantal y miró a Miki, estaba sentada delante de la barra y parecía como si no quisiera mirarle.
-- Si quieres puedes cambiarte de ropa en el vestuario.
-- Gracias, me cambiaré cuando termine. Contestó sin ni siquiera desviar la mirada
La frialdad con la que Miki había dicho esas palabras hizo daño a Yuu. Pero él prefirió dejar las cosas como estaban. No quería empeorar la situación. Como sabía que había que reponer las estanterías corrió las cortinas y se marchó hacia el almacén. Kijima observó a Yuu mientras se marchaba, estaba más serio que de costumbre y su mirada parecía triste.


Biblioteca del instituto

Eran cerca de las seis de la tarde. A esa hora casi nunca hay nadie en la biblioteca por eso es el lugar preferido de Meiko para relajarse cuando tiene algún examen o para escribir sus relatos cuando han terminado las clases o como ahora que había aprovechado su tiempo libre para terminar de escribir la obra para el festival. Estaba sentada en una mesa que estaba situada cerca de la ventana ya que cuando se bloquea le gusta mirar el paisaje.
Meiko estaba tan absorta escribiendo su novela que no se dio cuenta de que había otra persona cerca de ella.
-- Parece una buena historia. Cuando la termines me gustaría ser el primero en leerla.
Meiko se asustó al escuchar a alguien detrás de ella.
-- Te he asustado? Lo siento no era esa mi intención.
-- No te preocupes. Es sólo que no esperaba que hubiera nadie en la biblioteca. A esta hora siempre suele estar vacía.
-- Es cierto, casi nunca viene nadie por aquí.
-- Para serte sincera estoy un poco sorprendida. No es muy corriente ver al representante estudiantil paseándose por la biblioteca.
Miwua se posó una mano por detrás de la cabeza intentando disimular su nerviosismo.
-- Bueno… suelo venir muy a menudo por aquí a buscar libros sobre arquitectura.
-- Ahora lo entiendo, tu padre es un famoso arquitecto.
-- Sí, y la verdad es que me interesa mucho el tema a lo mejor es porque lo he conocido desde que era un niño.
-- Me imagino entonces que querrás hacer la carrera de arquitectura.
-- Carrera?? Noooo, sólo me interesa a nivel personal. Jejejejeje
Meiko: “Qué morro”
-- Oye que te parece si vamos a una cafetería. Invito yo.
-- Tú y yo en una cafetería? No estoy segura. Que opinaría la gente si te vieran conmigo?
-- Me importa muy poco lo que la gente pueda pensar.
-- Sí claro eso dicen todos. Pero a la hora de la verdad os echáis para atrás como cobardes. Meiko empezó a recoger sus cosas para irse
-- Yo no soy como los demás.
Miwua miró directamente a los ojos de Meiko. Su voz sonaba tan segura. Parecía que estaba hablando en serio. Meiko se sorprendió un poco ante la reacción de Miwua, ya que tenía fama de mujeriego además de payaso.
Meiko sonrió.
-- Está bien. Tú ganas. Pero con una condición, iremos a un lugar que yo elija.
-- Me parece justo.
Meiko esbozó una sonrisa que para Miwua fue la más bonita de todas. Y comenzaron a andar hacia la entrada de la biblioteca mientras comenzaban a charlar.
-- Te importa que antes de irnos pasemos por la sala de profesores.
-- No, pero para qué quieres pasar por ahí. Es que acaso eres delegada esta semana?
-- Que va. Sólo voy a entregar la obra para el festival.
-- La obra para ….ey espera quería ser yo el primero en leerla.
-- Pero es que el plazo de entrega termina la semana que viene y mañana comienzan las vacaciones.
-- De acuerdo. Por esta vez no diré nada pero para la próxima vez quiero ser yo el primero en leer tu novela.
Las palabras de Miwua hicieron muy feliz a Meiko. Puede que después de todo no fuera tan mala idea aceptar su invitación.
Ryoko vio a Miwua y a Meiko charlar por el pasillo animadamente, al principio le sorprendió un poco pero después pensó que hacían una bonita pareja.
-- Señorita Ryoko.
-- Qué tal estáis chicos?
-- Muy bien gracias. Antes de irme quería entregarle esto.
Meiko le dio el cuaderno donde había escrito su novela.
-- Esto es la novela para el festival. Pero si te la pedí hace un par días. Has debido trabajar mucho para terminarla tan pronto.
-- Bueno quería terminarla lo antes posible.
-- Me alegra saber que estás tan animada. El lunes sabrás la decisión del consejo. Te deseo suerte. Pasadlo bien estas vacaciones. Adiós
-- Adiós. Dijeron los dos
-- Ryoko es una gran profesora. Dijo Miwua mientras ambos muchachos observaban como se marchaba su profesora
-- Sí, ella es una de mis profesoras favoritas.
-- Y puedo saber quien es el otro.
-- Es un secreto. Dijo sonriendo mientras comenzaba a andar
Miwua sonreía satisfecho, parecía el comienzo de una bonita amistad o quizás algo más.